Un chant d’amour, 1950
Jean Genet
Francia

¿Por qué la elección?
Desde las afueras de una cárcel un guardia observa un ramo de flores que se balancea repetidamente desde la ventana de una celda hacia otra, mientras una mano intenta atraparlo una y otra vez sin lograrlo. El guardia vigila media docena de celdas individuales, y en cada una espía un espectáculo erótico diferente. La mirada fantasiosa del carcelero se fija en el diálogo mudo entre un joven asesino y otro presidiario mayor. Se comunican a través de la pared que los separa, que a su vez se convierte en objeto de deseo, un objeto que se acaricia, se besa, se golpea. El preso mayor sueña con un romance en el bosque con el joven asesino. El carcelero irrumpe en la celda del preso mayor con su arma en alto.
Flores, humo y armas cargan simbólicamente con la energía del deseo y de la muerte en el único cortometraje que el escritor Jean Genet dirigió, explorando los costados eróticos del poder y las pulsiones amorosas y sexuales entre hombres en los márgenes de la sociedad. En este experimento se destilan las características del porno y del melodrama para trabajar con sus elementos esenciales, alternándolos entre sí en un relato sintético y vanguardista de menos de media hora. Por sus imágenes explícitas, pero ante todo, por tratarse de una historia de amor gay, este audiovisual independiente, filmado en 1950 en el sur de París, fue prohibido, así como perseguidos sus divulgadores (es conocido que el cineasta y crítico Jonas Mekas introdujo originalmente la película de contrabando en los Estados Unidos en partes, escondiéndolas entre su ropa). A lo largo de los años y avanzando por caminos independientes, la poética de los cuerpos y el deseo de Un chant d’amour consiguió hacerse un lugar en la historia del cine queer, influenciando a directores y artistas de la talla de Warhol, Jarman y Fassbinder.
Ficha técnica