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  • El invencible verano de Liliana, 2021

    Cristina Rivera Garza

    México

    ¿Por qué la elección?

    Nadie puede decir cuánto tiempo es mucho tiempo. Es lo que se repite la mexicana Cristina Rivera Garza (1964) cuando tiene alguna duda sobre lo que hace en ese momento: escribir, treinta años después, un libro sobre la vida de su hermana Liliana y el feminicidio del que fue víctima en julio de 1990, asesinada a manos de un exnovio que le arrebató al mundo una existencia honesta y luminosa. Tres décadas de un silencio que la autora asume como inevitable, pues hasta ahora no existían palabras que pudieran ayudarle a nombrar un hecho que solo atinaba a relacionar con la culpa y la vergüenza (no hay deudo más acosado por la culpa que aquel que pierde a una hija, a una hermana, a una amiga por cuenta de un macho asesino); empezando por la misma palabra “feminicidio” –conquista lingüística de un movimiento feminista inconforme con la idea estrecha y revictimizante del “crimen pasional”– y siguiendo por términos como “terrorismo de pareja”, “gaslighting”, y otros que hoy permiten pensar la violencia machista como un mal endémico, estructural; como un odio enquistado en la base misma de la sociedad.

    De allí parte El invencible verano de Liliana, conmovedor relato que combina testimonio, archivo, confesión y ensayo, donde muchas veces es la víctima la que habla. Y la cruel paradoja del libro es que la claridad que tiene la autora para ver las violencias que mataron a su hermana, precisamente porque ahora existen palabras para nombrarlas, hace más oscura y dolorosa la ignorancia que las mujeres tenían (y que aún tienen, la mayoría) de esas mismas palabras y de los mecanismos de aquella máquina implacable y asesina que es el patriarcado, dejándolas inermes ante él.

    En su tiempo, Liliana solo podía ver las fauces de un monstruo informe. Pero, valiente como era, confió hasta el último momento en que podría vencerlo, en que su inmensa capacidad de amar alumbraría su camino entre las sombras. Murió convencida de ser la autora de su propia vida, y por ello fue invencible ese verano.

    Ficha técnica

    “En un mundo así, guardar silencio fue una forma de arroparte, Liliana. Una forma torpe y atroz de protegerte. Bajamos la voz y nos recluimos dentro de nosotros mismos, contigo adentro, para no exponerte a la acusación, fácil, al morbo tullido, a las miradas de conmiseración. Bajamos la voz y caminamos con pasos de niebla, achicando nuestra presencia por donde pasábamos, tratando de ser de una vez los fantasmas en los que nos convertimos con el tiempo, con tal de evitar los ataques de los mordaces, de los predispuestos a la inculpación, incluso de los bien intencionados, contra nosotros y contra ti.”

    […]

    “Pero su trabajo, el trabajo soterrado y constante de la violencia, había iniciado muchos años atrás, cuando mi hermana era apenas una adolescente. Y Liliana, valiente y amorosa, intentó por todos los medios lo que tantas mujeres en su lugar han hecho: se le opuso, trató de escaparse, la negó, se acopló a ella, se le resistió, la desactivó, negoció con ella, hizo todo lo posible y lo imaginable hasta que, apenas un poco tiempo antes del feminicidio que le quitó la vida, se fue de él. Se fue de Ángel. Emocionalmente. Físicamente.”

    […]

    “Ni el dogma del amor, ni el de la fama, ni el del dinero van a poder destrozar algo mucho más firme e inocente a la vez, el deseo insensato, tímido, arrebatado por vivir, por vivir y por crear otro vivir, algo más hermoso, algo más justo.”

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